martes, 30 de agosto de 2011

EL CEREBRO Y LA PIEL: ÓRGANOS SEXUALES POR EXCELENCIA


Llegado el mes de septiembre, Sylvia de Béjar (www.sylviadebejar.com) nos pregunta en su blog si alguien ha tenido la idea de incluir en aquellos propósitos que solemos hacernos en esta época (ir al gimnasio, clases de inglés, cursos, etc.), mejorar algún aspecto de su sexualidad, y la respuestas seguro que han sido más bien negativas, o aún me queda la esperanza de pensar, que gracias a su pregunta, alguna decida cambiar uno de sus propósitos por uno sexual. ¡Yo os animo!

Yo aprovecho esta pregunta para recordar a nuestros órganos sexuales por excelencia, con la intención que alguna persona quiera dedicar esta nueva temporada, curso o lo que sea, a estimular a los líderes de nuestra sexualidad: el cerebro y la piel.

Leyendo “Dímelo al oído” de Sonsoles Fuentes y Laura Carrión, podremos darle un caprichito a nuestro cerebro y mimar el pensamiento, escuchando (leyendo) las fantasías sexuales de muchas mujeres, en las que nos veremos gratamente identificadas. Y por qué no, seguro esas noches fluirán en nosotras nuevas y mejoradas fantasías, además de despertar aquellas que por algún motivo, queríamos eliminar de nuestro pensamiento por no considerarlas aptas. Así que, de algunas de sus reflexiones y de las mías propias, os paso esta nota para adquirir algunas pautas para mejorar nuestra vida sexual. Y de paso, eliminar el “no apto” de nuestras ideas… ya no somos niñas ni niños.

La mayoría de las personas hacemos posibles en nuestras fantasías sexuales, aquello que en realidad no. ¡Y es estupendo!  El problema sucede cuando nos avergonzamos de las propias fantasías en intentamos evitar que vuelvan a aparecer.

Como dicen las autoras “las pócimas más afrodisiacas se elaboran en nuestro cerebro, pero también en éste, se construyen las barreras que nos impiden vivir una sexualidad plena. (…)Lo que nos excita o bloquea nuestras ganas de practicar sexo está relacionado con nuestras vivencias y experiencias, así como la educación recibida, cultura y sociedad que vivimos”.

Mencionado también en el libro, John Curtin (Maestro de Reiki), les respondía que los chakras más problemáticos son el de base y sacral, ambos relacionados con la energía sexual, y que para mejorar éstos  hay que liberar su energía sexual. Esto se hace a través de la sexualidad y la creatividad. Por tanto, si están reprimidas, la energía no fluye. Las fantasías sexuales son de gran ayuda porque permiten liberar la energía mediante la sexualidad y también mediante la creatividad (fantasear). Más info en www.sanacionysalud.com

Para aquellas personas que tienen más reprimidas sus fantasías sexuales por una cuestión religiosa o moral, también recuerdan en el libro, que en “la Edad Media, algunas iglesias se pintaban escenas eróticas con hombres y mujeres en actitud obscena, enseñaban pechos. Fue a partir del siglo XV que se empezaron a tapar los genitales con hojas de parra. Gracias a la mojigatería mirar lo que se escondía se convirtió en un elemento estimulador de nuestra libido”. ¡Lo que sucede con todo lo prohibido, que nos gusta! Pero a la vez nos hace sentir mal porque traspasamos las normas sociales.

Sin embargo, hace 2000 años los médicos chinos taoístas consideraban la práctica sexual necesaria para la salud física y mental de mujeres y hombres. Instruían y ofrecían guías eróticas a sus pacientes, ya que éste placer formaba parte del orden natural de las cosas y preservaba la vida. Según la filosofía Taísta, la energía y el ímpetu constituyen las fuentes de la vida. Para estar en armonía con estas fuentes y convertirse en una parte de la fuerza infinita de la Naturaleza, los amantes tienen que liberarse de preocupaciones. Jolan Chang, experto en sexología tradicional china, dice que el pensamiento cristiano cometió un grave error al marcar una tajante línea divisoria que separa el amor “sagrado” y el “profano” y cree que es urgente una nueva teología de la sexualidad.

Yo también lo creo, es necesaria y urgente una nueva teología, no solo para los que vivimos fuera de la iglesia, sino sobre todo dentro.

Si algo quisiera Dios, no es que no comamos, más bien nos pediría que disfrutáramos de cada alimento y que no desperdiciáramos nada. Valga eso para todos los placeres de la vida: no se trata de reprimirlos, sino de no hacer mal uso de ellos. También dudo que justamente el órgano de reproducción, que da la vida y que inevitablemente estimula al placer sexual, sea el que más debamos reprimir y usar menos. Pero esa es solo mi opinión, respetables todas.  

Centrándome en el tema: fantaseen, fantaseen y disfruten recordando sus fantasías sexuales. Pero no olviden que son fantasías. La mayoría de psicólogos y expertos no recomiendan que se hagan realidad, porque pueden resultarnos frustrantes, o porque muchas son peligrosas o comportan riesgos o a otras personas. El placer está en que continúen siendo una fantasía. Tal vez, algunas pueden hacerse realidad mediante juegos de rol, o algunas partes, pero es mejor pensarlo 2 veces, ya que también, dejaran de darnos esa vidilla que nos da recrearnos en el pensamiento.

La piel, nuestro segundo órgano sexual. Nuestra fuente de placer nada más engendrarnos.

9 meses rodeados/as de cálidas aguas y un vientre que nos cubre de todo peligro. Salimos y somos abrazados y nos alimentamos por el pecho, o en brazos de nuestra madre. Seguimos creciendo y cada vez son menos los abrazos y besos. En la adolescencia buscamos el de los iguales; pasada ésta, el del amor, amante, pareja… Con los años, los de la pareja suelen ser insuficientes, y a veces echamos  de menos caricias y besos maternales y paternales. Tenemos hijos/as y les enseñamos los besos y caricias dulces que nos ha gustado recibir. Al hacernos mayores, prácticamente nadie nos abraza… Morimos con carencias de contacto físico. Pero también morimos con carencias de contacto propio.

Mucha gente (y me atrevo a decir que ahora son más hombres que mujeres) desconocen numerosos rincones de su piel merecedores de tiempo y estímulo. Ellos a su vez, nos darán lo que buscamos. ¿Por qué no nos detenemos a escuchar lo que nos dice la piel? ¿Por qué no nos comunicamos con nosotros mismos a través de ella? Seguro hay zonas que te mimarán, otras te relajarán, y otras te pondrán la piel de gallina de gusto, excitación y deseo.

No hay un guión, ni yo ni nadie puede decirte donde están tus zonas de placer, tus zonas de relax y tus zonas de cariño. Sé tú quien las identifique, y traspásalo a quien deseas que te haga disfrutarlas y también disfrútalas tu mismo.

¡Es estupendo! Pero difícil a la vez, se necesita el espacio íntimo, el lugar nuestro.  Si tenemos tiempo para tomarnos un café en la cocina leyendo un libro de educación de los hijos, o la propaganda de la vuelta al cole, también podemos echarla a un lado, y tocar nuestro cuerpo mientras ese café caliente nos aporta la cafeína necesaria y el placer de media tarde, necesario para seguir el día y acabar bien la noche.

Aquí os dejo, seguro nadie ha aprendido nada nuevo. Para quien sí lo haya hecho, me alegro, para quién no, solo le digo una cosa: ¡la novedad está en que lo lleves a la práctica: cerebro y piel! ¡Tú ya lo sabes casi todo!

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