miércoles, 16 de marzo de 2011

GANARSE LA VIDA


Cuando oímos este concepto, lo atribuimos a la capacidad de ganar dinero en el ámbito laboral, ya sea para salir del paso, o porque realmente ganas mucho dinero:

  • Que tal te va en el curro? Bien, me gano la vida…
También lo usamos para asesorar en la elección de un futuro profesional:

  • Si eliges esta profesión, te ganarás la vida!
  • Con esta profesión, no te da ni para ganarte la vida

La verdad, es que hoy he recordado el término, después de ver algunas noticias y comentarios del post Tsunami de Japón. Y me quedo un poco vacía cuando atribuimos la expresión a un puro concepto económico, cuando en realidad y analizado desde el significado de cada una de las palabras de la propia expresión, ganarse la vida es cualquier cosa menos algo atribuido al dinero. Es más, hay quien está más que muerto por el simple hecho de tener tanto dinero y basar su vida en recaudarlo. Tal cual, me atrevo a decir que más que muerto, en estado de descomposición, pues hablando de expresiones, literalmente está “podrido de billetes”.

¿Por qué asociamos el término a algo económico, cuando la vida se gana con todo menos con dinero?

Para mí, ganarse la vida es ganarse el derecho a vivir, y éste se consigue en una primera fase, cuando somos el primer espermatozoide que fecunda al óvulo, y obtenemos la victoria de nuestra primera carrera: la carrera hacia la vida, la que nos recuerda que todas las personas tenemos un trofeo: LA VIDA, y que todas hemos sido campeonas alguna vez. (Algunas, cada vez más, con copa de plata; otras incluso de bronce, y algún caso de medalla de platino…, por los múltiples partos que hay).
Pero también me gusta atribuir la frase a esos comportamientos que nos hacen ganarnos y merecernos la vida: a la solidaridad, a la amistad, a la empatía, la buena educación, la grata sorpresa, la lucha, la valentía, la sinceridad, la esperanza, a estar para cuando te buscan, a ofrecer una ayuda y una respuesta a quién la pide o la necesita, disfrutar de estar bien, de conformarse con poco y mucho a la vez, a saborear las ocasiones y recordarlas como únicas, a agradecer la buena suerte, o la suerte simplemente, …, y un largo etc. de comportamientos humanos.

En realidad, muchas personas se ganan la vida diariamente, de infinitas maneras, viven y son felices. Otras, a pesar de merecerla como la primera, mueren de repente, sin saber porqué, siendo injusto e inmerecido, como las víctimas de Japón.
Como en una carrera, que no siempre gana el mejor jugador, la vida la merecemos ganar muchos/as, pero no todos se llevan el trofeo.
Por eso, yo disfruto del trofeo, pues hasta el oro que más brilla, llega algún día a oxidarse. Cuiden su trofeo, cuiden su vida.

Me siento feliz al pensar que yo me gano la vida con mi profesión. Sí, me doy una dosis de autoestima y reconozco que me la merezco, al igual que todas las personas con las que he querido compartir esta reflexión. Me gusta la elección que hice, porque ayudar a las personas y responder en esta ayuda me hace recordar que yo también me gano muy bien la vida. Y me siento orgullosa de ganar millones de gratificaciones, sonrisas, gestos de aprecio y cariño… Me siento orgullosa de ganarme la ida y un poquito de cada una de esas vidas que me regalan su gesto.

Acuérdense, cada mañana, de levantarse a ganarse la vida, ganaremos todos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario